Redes sociales: el juego de recibir estímulos y reconocimiento.

Nos seguimos preguntando para qué usamos las redes sociales. ¿Qué nos aportan? ¿Para qué las necesitamos?… ¿las necesitamos de hecho? En mi opinión las redes sociales son como un juego, pero no me refiero a Candy Crush y otros juegos de redes (que también son importantes) sino a un juego más social. Voy a intentar explicarlo utilizando además la teoría de la Comunicación de Eric Berne. Una teoría que, en parte, tiene que ver con la teoría de la pirámide de las necesidades humanas de Maslow.

“Pensamos que nos relacionamos con los demás, pero en realidad estamos jugando”.

Eric Berne, psiquiatra canadiense

Eric Berne fue un psiquiatra del siglo XX y creador del llamado Análisis Transaccional, una escuela psicológica enfocada al mejoramiento personal y social. Entre sus muchas teorías desarrolló una teoría de la comunicación que resulta interesante de conocer y estudiar para entender algo más de las redes sociales de internet.

Según la teoría de la comunicación de Berne el ser humano, el individuo tiene tres necesidades principales:

– Estímulos.
– Reconocimiento.
– Estructura.

La necesidad de estímulos físicos ya fue investigada anteriormente por otros como Spitz en sus investigaciones con niños a mediados del siglo XX. Spitz. El niño necesita el contacto y el estímulo físico para desarrollarse.

Según el ser humano va creciendo en edad esa necesidad de estímulos sensoriales físicos se va convirtiendo en un contacto más social: el Reconocimiento. Reconocimiento social, de sus semejantes, de sus grupos de pertenencia.

En definitiva el contacto físico se va sustituyendo por un contacto más verbal. Aquí ya podemos vislumbrar el sentido de las redes sociales digitales en nuestras vidas.

Esos estímulos más sociales o verbales para los adultos reciben el nombre de “strokes” o “caricias”. Pueden ser tanto positivas como negativas. Las necesitamos a ambas. Preferimos recibir caricias aunque sean negativas antes que no recibirlas. El segundo escenario, no recibir ningún feedback de nuestro entorno, es peor para nosotros. Aunque sean negativas esas “caricias” son las que nos hacen sentir vivos y activos. Nos hacen darnos cuenta de que influimos en nuestro entorno, aunque sea negativamente, insistimos.

De esta manera también a través de las redes sociales emitimos y recibimos esos estímulos. Y por tanto pueden ser un elemento importante para nosotros. Se trata de un juego como comentaba al principio de este artículo, pero no deja de ser un juego importante para el ser humano. Complementa al “juego social” de la vida real o incluso, en muchas ocasiones, lo puede llegar a sustituir.

Pensemos, por ejemplo, en gente solitaria, con un círculo social reducido, las redes pueden convertirse en la mayor entrada de estímulos. A veces si el individuo interpreta que en su vida real recibe porque estímulos debido a su forma de ser, su personalidad, aspecto físico, etc… llegará a inventar otros perfiles en redes sociales muy distintos al suyo real. O quizás se mostrará en las redes sociales tal y como es en su interior, su verdadero yo que en la vida real no se atreve a mostrar.

Adoptará las estrategias que sean necesarias para recibir los estímulos que necesita en su vida.

Debemos reflexionar sobre nuestro propio papel en las redes sociales desde este punto de vista. Tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. ¿Podemos estar ayudando a alguien que lo necesita con un simple estímulo (un simple click de ratón con un Me gusta, un retweet o un comentario)? ¿Satisfacen las redes sociales nuestras necesidades? ¿Debemos adoptar o cambiar alguna estrategia en ellas?.

Déjame tus impresiones sobre ello mediante un comentario en este artículo y continuamos debatiendo.

Imagen: Martin Terber en Flickr.com con licencia Creative Commons.

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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