¿Qué hacer ante un troll?

Ya hablábamos en la entrada anterior sobre los trolls y su filosofía de vida. El legendario “mete-mierda” ha encontrado una vida infinita de crítica y destrucción en internet. Incluso todos podemos convertirnos en trolls en algún momento de nuestra vida o en algunas circunstancias. En el momento en que nuestras críticas están llenas de prejuicios, cuestiones personales, resentimiento hacia los demás y ausencia de lógica y argumentos. Hoy damos un paso más y vamos analizando cómo podemos actuar ante estos personajes. 

“Nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener”

Jules Renard, Escritor francés.

Lo primero que tenemos que saber es identificarlos rápidamente y no confundir su crítica con la de una crítica constructiva. Si es reincidente, si no utiliza argumentos o si cuando respondemos a sus críticas con fundamentos e información éste cambia de tema y sigue criticando por cualquier otra cuestión podemos pensar que estamos ante un troll.

Posibles pasos a dar

Intentar razonar con una persona así será muy complicado por no decir imposible, sobre todo por ese matiz de que lo único que buscan es destruir, criticar y ganar notoriedad. Así que una buena práctica para combatirlos es intentar no darle esa notoriedad y repercusión que buscan.

En nuestras respuestas hacia ellos tendremos que intentar ser lo más informativos y asépticos posibles, no caer en responder a sus críticas de una manera personal.

No les demos más razones para profundizar o continuar con su crítica

También debemos evitar que nuestras respuestas a sus críticas generen nuevas críticas por su parte o reforzar su posición. Por eso lo mejor es no responder con insultos, no utilizar su mismo lenguaje, etc. Debemos tener en cuenta que aunque se trate de un troll puede que tenga miles de seguidores en sus cuentas de redes sociales así que no podemos subestimar el alcance de su daño.

En el blog Masquecomunicación  recomiendan utilizar la técnica de los “30 minutos”, esto es, esperar a que pasen 30 minutos para contestarles en el caso de una descalificación fuerte. Debo reconocer que nunca la he aplicado ni conozco muy bien el motivo para esta espera. Tampoco he tenido muchos momentos para poder aplicarla, afortunadamente.

Puede tener una explicación lo de esperar unos minutos antes de contestar: estos trolls por lo general buscan un lugar donde desarrollar su labor destructiva, su “campo de batalla”, y suelen buscarlo de manera inmediata, si encuentran una respuesta on line es posible que decidan no buscar más porque “ya lo han encontrado” y se volcarán de lleno con nosotros. Si no obtienen respuesta (en especial en Twitter que es una red social más inmediata) es posible que se aburran y decidan dirigir su artillería hacia otro objetivo o simplemente desconecten. Esta técnica no es recomendable utilizar, por ejemplo, en los comentarios de Facebook.

Seguiremos hablando sobre los trolls y debatiendo sobre ellos. Aquí estamos para aprender entre todos.

Por eso recomendamos un interesante artículo sobre los trolls que ha servido un poco de inspiración de esta entrada en Masquecomunicacion.

Imagen: The House of Fixers on Flickr.com con Creative Commons

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

Deja un comentario