El Olivo, el poder de las redes sociales

A estas alturas ya os habréis dado cuenta de que soy crítico con las redes sociales. No tanto por las redes en sí sino por el uso que estamos haciendo de ellas. Por eso películas como El Olivo, de Iciar Bollaín hacen reflexionar sobre las mismas. Vaya por delante que en esta entrada no voy a contar el film, ni mucho menos (lo que se llama Spoiler) y tampoco digo que la película trate de eso, simplemente aparecen en un momento de la misma y hacen a uno reflexionar.

“Hay un ser humano detrás de cada tweet, blog y correo electrónico. Recuérdalo”

Chris Brogan, periodista y escritor estadounidense

 

Y la reflexión es precisamente sobre el uso que damos a las redes sociales. Desde mi punto de vista puede valer para lo mejor o para lo peor. En la película mencionada, el Olivo, de Iciar Bollaín sin duda juegan un papel fundamental en un momento concreto de la trama. Cuando la veáis lo entenderéis.

Pero realmente nos hemos parado a pensar para qué nos pueden servir las redes sociales. Ya hemos hablado de ello aquí varias veces pero en realidad nos hemos planteado esa pregunta a nosotros mismos.

Creo que la mayoría de los que tenemos perfiles en redes sociales los creamos porque en su momento estaba de moda, porque nos lo repetían hasta la saciedad en los medios o porque todos nuestros amigos lo tenían. Y en ese proceso no llegamos a plantearnos nunca la utilidad de las mismas. Para qué las queríamos realmente.

Después vamos descubriendo distintos usos, nuevas utilidades que en ocasiones nos parecen tonterías o absurdeces y otras veces nos parecen algo de lo mejor.

Y nos hemos parado a pensar ¿a cuánta gente podríamos ayudar sólo con nuestra acción en la red? ¿y a cuánta podemos también joder la vida?

Las redes sociales y la fuerza del grupo

Sin duda las redes sociales permiten una fuerza colectiva que se puede usar para distintos fines. ¿Cuántas voces en este mundo no pueden defenderse del opresor, de quien les esclaviza y quien destruye? ¿A cuántos podemos prestar nuestra voz aunque sólo sea a través de las redes sociales?

No podemos quedarnos en lo digital ante ciertas injusticias que se están cometiendo en este planeta, pero sí podemos utilizarlas para difundirlas, saber de ellas y ayudar. Eso nos muestra El Olivo.

El caso de la joven italiana asesinada.

Pero nuestra acción colectiva también puede destruir a las personas. Recientemente una joven se ha suicidado en Italia. Su ex pareja difundió en las redes sociales un video erótico de ella. Después de años de lucha legal para intentar que ese vídeo fuera retirado ha decidido acabar con su vida y con el sufrimiento que esto le produjo. Para mí, un asesinato en toda regla.

Lo peor de todo no fue la difusión del video por su parte de su ex pareja, sino el juicio público al que se sometió a la joven. Burlas de todo tipo, insultos, páginas de Facebook y blogs sólo para juzgar su conducta, camisetas burlescas, chistes. Conducta que, por cierto, aún no veo que tiene de deplorable ni burlesco, cada uno hace con su vida y con su cuerpo lo que le plazca y nadie tenemos derecho a juzgar a los demás.

Hasta famosos aprovecharon para burlarse también de ella en las redes sociales o con videos grotescos. Famosos que podrían utilizar su influencia para ayudar al género humano prefieren utilizarlas para joder la vida a otros. Eso sí me merece todo el desprecio.

Otros aprovecharon para hacer negocio vendiendo camisetas, no tienen otra vida más digna de ganarse la vida, parece.

Reflexionemos el uso que damos a nuestras redes sociales, si al menos no ayudamos a los demás intentemos no contribuir a hundirle la vida a nadie.

 

Imagen: Luis Tormo en Flickr.com con licencia Creative Commons

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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