El efecto jauría o auto manipulación en las redes sociales

Uno de los grandes peligros de las redes sociales hoy en día es la facilidad para que bulos, historias inventadas e informaciones sin cotejar y sin contrastar se difundan como la espuma y una vez lanzados no haya forma de pararlos ni de contrarrestar sus efectos. Cualquier mentira es re difundida por millones de personas si se reúnen las condiciones idóneas para ello a través de Facebook, Twitter o incluso el propio WhatsApp. Se convierte en una labor muy difícil llegar a localizar el origen de la mentira y el responsable de esta manipulación, en especial si hablamos de redes sociales de mensajería instantánea de carácter privado.

“Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”

Plauto, comediógrafo latino

Si estas mentiras en especial critican una supuesta actitud, hecho o declaración de algún tipo de personaje famoso, ya sea cantante, político, deportista, etc. suele verse acompañado por lo que me gusta llamar el “efecto jauría” en las redes sociales. El ser humano, quizás por elementos o actitudes aún presentes en nuestro cerebro como herencia de nuestro pasado cazador y depredador nos lanzamos en manada hacia nuestra presa, en este caso, figura mediática.

En las redes sociales hay contenido más fácil de hacer viral y conseguir que sea compartido por un gran número de gente, las cosas tiernas o que evoquen buenos sentimientos son una de ellas, pero por otro lado la crítica destructiva también lo es.

Auto manipulación.

Esto se convierte en una forma de auto manipulación por parte de la sociedad. Nosotros mismos, quizás provocado o no por otros actores mediáticos o con oscuras intenciones, lo cierto es que el trabajo se lo ponemos fácil si es así, es la propia sociedad la que termina manipulando a la misma opinión pública.

Si nos fijamos bien mediante esta técnica se inciden en varios de los puntos de posible manipulación formulados por el lingüista Noam Chomsky de los que ya hemos hablado anteriormente.

Se convierte en algo imprescindible que a nuestra labor en las redes sociales unamos un cierto código de conducta y autocontrol, no para no difundir la información que veamos adecuada sino para realizar un mínimo de verificación e investigación sobre la veracidad de los contenidos antes de contribuir a su divulgación en las redes sociales.

 

Imagen: Derek*b en Flickr.com bajo licencia Creative Commons.

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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