El caso Piqué: un ejemplo del daño que pueden hacer las redes.

El pasado 9 de octubre la selección española jugó un partido de fútbol contra Albania, en ella jugó el defensa del F.C. Barcelona. Rápidamente las redes sociales (Twitter en particular) arremetieron contra él junto con varios medios de comunicación deportivos acusándole de quitar la bandera de España (hecho que demostró posteriormente el propio jugador que era falso). La reacción contra él fue de tal envergadura que al día siguiente Piqué anunció que dejará la selección después del mundial de Rusia.

“Hay épocas que la opinión pública es la peor de todas”

Nicolás Sebastien Roch Chamfort, escritor francés

Sin duda podemos considerarlo un ejemplo del daño y la presión que pueden llegar a realizar las redes sociales. El jugador parece haberse cansado de soportar este tipo de críticas cada vez que defiende los colores de la selección española.

Toda la polémica surgió cuando varios internautas consideraron que Piqué jugaba con camiseta de manga corta pero con las mangas recortadas para eliminar una franja con la bandera española aunque en realidad Piqué suele jugar con camisetas de manga larga que no llevan dicha franja. Este tipo de críticas suelen propagarse rápidamente por redes sociales como Twitter a pesar de no haber sido contrastadas debidamente y después es difícil pararlas.

A pesar de un comunicado de la propia Real Federación Española de Fútbol en la que demostraba que dichas camisetas de manga larga no tienen dicho remate y demostrarlo con fotografías de otro jugador del Real Madrid como es Sergio Ramos y a pesar de las disculpas posteriores de algunos diarios y comentaristas deportivos que habían apuntado en un principio a la opción del corte de la manga por parte de Piqué, la paciencia del jugador parece haberse agotado.

Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre nuestra acción en la red y en especial en nuestras críticas. Una cosa es utilizar las redes para denunciar y otra cosas es realizar de manera rápida y sin las suficientes pruebas y fundamentos un juicio paralelo a cualquiera que nos apetezca.

El caso puede ser semejante a otros muchos que se han repetido últimamente, críticas al mundo taurino que pasan de críticas a delitos, acosos, etc.

Debemos reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos en nuestras opiniones y en la forma de expresarlas también a través de las redes sociales, nuestra acción puede afectar a otras personas y detrás de cada usuario hay personas físicas con emociones y sentimientos.

Sería bueno que supiéramos contrastar la información, otorgar la presunción de inocencia a los demás y, en definitiva, no dejarnos manipular tan fácilmente.

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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