Comunicación No Violenta

En PidoLaPalabra vamos a intentar aportar lo que esté en nuestro mano para mejorar la comunicación a todos los niveles. Por eso hoy queremos hablar de la comunicación no violenta. Se trata básicamente de un método o de unas pautas para ser capaces de solucionar un conflicto mediante la palabra y evitando esas discusiones violentas. Por violentas nos referimos a conversaciones verbales llenas de gritos, reproches, insultos y una ausencia total de argumentos y empatía hacia el interlocutor y sus argumentos. 

“No hay nada más despreciable que un respeto basado en el miedo”. 

Albert Camus, escritor francés nacido en Argelia

Es muy habitual hoy en día interpretar como una ofensa o un ataque personal que alguien opine distinto a nosotros, lo que se suele decir es que alguien “nos lleva la contraria” y consideramos que dichos ataques. Con esa percepción de la realidad cualquier discusión verbal se puede convertir en una especie de “boxeo verbal”. El resultado será un daño personal, psicológico, anímico e incluso físico (ya que nadie sabe cómo puede terminar una conversación de ese tipo). Lo mismo ocurrirá con nuestro interlocutor y además implicará que ni uno ni otro seremos capaces de encontrar satisfactoria, educativa o enriquecedora la conversación.

Pautas de la Comunicación No Violenta. 

Las pautas para una comunicación efectiva y no violenta no son muchas ni especialmente difíciles de entender, quizás lo más complicado sea conseguir llevarlo a la práctica. Serían las siguientes.

Escuchar activa y  detenidamente. Es la base de una buena comunicación. Antes de hablar escuchar. Hablamos de ESCUCHAR, no de oír. Lo primero implica escuchar activamente entendiendo lo que nos dicen. Valorar lo que el otro quiere explicar incluso buscando relación quizás con conversaciones anteriores. Y sobre todo discernir que parte de razón pueda tener el otro en sus argumentos. No queremos decir de dar la razón al otro ni de negársela por norma sino de estudiar. La razón tampoco se tiene que dar en dosis absolutas, un argumento pueda tener elementos verdaderos, elementos falsos y elementos basados en errores de interpretación o apreciación, confusiones, malos entendidos, etc.

Expresión clara. Intentemos expresarnos lo más claramente posible. Esto implica dejar bien clara nuestra intención en la conversación, lo que buscamos “aclarar esta cuestión”, “entender tus críticas”, etc. Sólo así garantizaremos que no habrá más malos entendidos ni confusiones.

Convertir las críticas en acciones. Es fácil caer en la crítica dura y destructiva hacia el otro pero seremos más constructivos si somos capaces de traducir esas críticas en simples consejos o solicitudes a nuestro interlocutor. En lugar de decir “es que no me entiendes” podríamos decir “me gustaría que prestaras más atención a lo que te digo”, por poner un ejemplo.

Expresar también lo positivo. Aunque en una discusión verbal no solemos pensar en alabar al contrario o darle las gracias… deberíamos hacerlo. Agradecer su actitud de escucha o de diálogo, agradecer su tiempo y su disponibilidad para arreglar el problema. También valorar los argumentos que el otro utilice, su propuesta para arreglar las cuestiones (aunque no nos parezcan las adecuadas), etc.

Adopción de medidas. De una conversación no violenta siempre se tiene que intentar sacar una conclusión o una pauta para los futuros conflictos bien entendida por los otros interlocutores, esta puede ser simplemente un “cuando volvamos a tener un problema lo hablamos”, “tenemos que evitar no hablar nuestros problemas”, etc. Algo que ayude a que la relación progrese.

Aprender y crecer. Siempre tendremos que adoptar una actitud de crecimiento personal, de aprendizaje y educación con cualquier conversación, por nefasta y violenta que sea, siempre nos puede enseñar y aportar algo.

 

Imagen: Pedro Ribeiro Simoes en Flickr.com con licencia Creative Commons

 

 

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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