Comunicación mundial en peligro: informe McBride

Hablábamos la semana pasada del informe McBride, un informe publicado en 1980 que anunciaba los problemas de la comunicación mundial que impedían el logro de la paz y el desarrollo de la humanidad. El informe fue elaborado por mandado de la UNESCO y sus propuestas no fueron escuchadas ni mucho menos cumplidas pero aunque parece haber caído en el olvido sus conclusiones tienen hoy en día, en la sociedad de la información absolutamente desarrollada con las nuevas tecnologías siguen muy vigentes. Hoy vamos a hablar de sus grandes logros y sus líneas de actuación.

“La prensa no sólo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo,

sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y la civilización”

Francisco Zarco, político, historiador y periodista mexicano

Aunque este informe elaborado en el último cuarto del siglo XX se centraba en la prensa internacional y en un panorama comunicativo muy distinto al actual los riesgos detectados y los desequilibrios en el acceso a la información y los derechos informativos se mantienen hoy en día vigentes, además de potenciados con las nuevas tecnologías de la información. Las diferencias económicas entre el mundo rico y los países empobrecidos son aún más acentuadas y el poder económico ha asegurado la perpetuación de un proceso de concentración de los grandes medios de comunicación mundial. En resumidas palabras: el poder de la comunicación mundial está cada vez en menos manos y por lo tanto son los grandes grupos los que garantizan el control creciente sobre la información mundial. Los peligros de este panorama actual son enormes para la paz mundial y el desarrollo de la humanidad.

Este informe organizó sus propuestas en torno a cinco grandes líneas de actuación:

– Potenciar la idea de que la comunicación es un derecho fundamental de los ciudadanos y grupos sociales.

– Trabajar para reducir las desigualdades y distorsiones que se producen en el proceso comunicativo.

– Defender una comunicación global con un estilo democrático y que respete las identidades de las minorías culturales así como de los derechos individuales de los ciudadanos.

– Establecer una comunicación global que favorezca los procesos de desarrollo de las distintas regiones.

– Identificar las bases para el futuro Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación como parte del Nuevo Orden Económico Internacional.

¿Podemos conseguirlo?

Si pensamos sobre cada uno de estos puntos, poco o nada se ha avanzado desde entonces, más bien al contrario. A pesar de un mayor acceso mundial a internet o a la telefonía móvil, a pesar de que estas herramientas, en teoría, podrían conseguir un mayor acceso a la información mundial, lo cierto es que lo que se ha conseguido es más bien lo contrario. El Nuevo Orden Económico Internacional sigue consiguiendo que la riqueza esté concentrada cada vez en menos manos, y el Nuevo Orden Mundial de la Información favorece este proceso.

Las libertades individuales de comunicación e información no sólo no se garantizan sino que en la mayoría de los casos somos los propios usuarios los que no las defendemos y los que las vulneramos o contribuimos a ello: acoso en las redes, difusión de información falsa, falta de verificación de la información difundida a través de internet, no entendemos la comunicación como un derecho, al menos no un derecho de todos ya que nos dedicamos a violar constantemente el derecho de los demás.
Quizás sea el momento de que nosotros, como usuarios, comencemos a aplicarnos algún tipo de código ético o deontológico para conseguir que nuestra labor como “pseudoperiodistas” garantice la libertad y la igualdad comunicativa mundial.

Imagen: Diana Robinson en Flickr.com con licencia Creative Commons

Autor entrada: José María Díaz

José María Díaz López. Periodista, bloggero y aprendiz de Community Manager. Interesado y apasionado por las nuevas tecnologías y por la comunicación humana en sus diversas formas.

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